Con una emotiva mirada al pasado y el agradecimiento como eje central, el Departamento de Electrónica de la Universidad Técnica Federico Santa María se suma a la conmemoración de los 40 años de trayectoria académica del profesor Ricardo Olivares, quien ha dedicado prácticamente toda su vida a la formación de generaciones de estudiantes, a la investigación y al permanente desarrollo y fortalecimiento de esta institución que ha sido parte fundamental de su historia personal y académica.
En el marco de la tradicional ceremonia de reconocimiento por años de servicio institucional, el académico reflexionó sobre su historia ligada a la Universidad Técnica Federico Santa María. En sus palabras, recorrió la evolución del Departamento de Electrónica y destacó especialmente el valor de las relaciones humanas que han acompañado su vida académica y profesional.
“Sin duda, recibir este reconocimiento es motivo de gran alegría y satisfacción por lo realizado, aunque también es inevitable pensar que uno podría haber hecho más y mejor. Pero, sobre todo, este hito constituye una oportunidad para mirar en retrospectiva un período considerable de la vida, para apreciar y agradecer todo lo aprendido, lo compartido y lo entregado”.
Su vínculo con la USM trasciende ampliamente las cuatro décadas de ejercicio académico. Como exalumno y antiguo residente del internado de la Universidad, su historia personal se encuentra profundamente entrelazada con la de esta institución: con sus aulas, sus pasillos y sus laboratorios, espacios que han sido escenario de distintas etapas de su vida y que han contribuido a forjar su identidad como académico y como integrante de esta comunidad universitaria.
«Si sumo los años en que fui estudiante, comprendo que, en realidad, ha sido toda una vida ligada a esta querida institución, que ha dejado una huella profunda y permanente en mi historia y en lo que soy», reflexiona el académico.
Testigo y protagonista del crecimiento departamental
Al incorporarse como profesor, el 1 de agosto de 1986, el Departamento de Electrónica estaba conformado por un grupo de alrededor de 18 académicos, más de la mitad de ellos sus antiguos profesores. Era un equipo caracterizado por una fuerte cohesión y una marcada mística, profundamente orientada a la docencia experimental.
A lo largo de estos 40 años, el profesor Olivares fue parte activa de una transformación sustantiva del Departamento de Electrónica: la transición desde un quehacer enfocado prioritariamente en el pregrado hacia un departamento complejo y de excelencia.
«A lo largo de estas cuatro décadas he sido testigo, y también protagonista, de una profunda transformación de nuestro departamento. Vi cómo, desde una actividad académica fuertemente centrada en la docencia de pregrado, fueron adquiriendo creciente importancia el postgrado, la investigación y la vinculación con el medio; fui testigo del regreso de colegas que se habían doctorado en el extranjero, de la renovación y ampliación de la planta académica, de la creación de nuevos programas, proyectos y líneas de investigación, y de cómo todo ello fue ampliando significativamente los horizontes de nuestro Departamento y de la Universidad», destaca.
La huella humana como pilar fundamental
Al hacer un balance de su camino, el académico enfatiza que el mayor valor de estas cuatro décadas reside en las personas: los maestros que guiaron sus primeros pasos, las numerosas generaciones de estudiantes a quienes acompañó hasta su titulación y el trabajo conjunto con colegas y funcionarios, muchos de los cuales hoy son recordados con profundo afecto y respeto.
“He tenido la oportunidad de acompañar a numerosas generaciones de estudiantes en su formación profesional; compartir con ellos la culminación de sus ciclos formativos y la alegría y satisfacción de sus familias de verlos convertidos en profesionales. He podido observar cómo los cambios tecnológicos han transformado nuestro quehacer docente, académico y de investigación, pero también la vida de las personas y de la sociedad”.
“Al mirar hacia atrás, quizás uno de los aspectos que más valoro es haber compartido este camino con tantas personas: funcionarios, colegas, amigos y estudiantes. Muchos de quienes fueron parte de esos primeros años ya partieron, pero dejaron una huella profunda en la institución y también en quienes tuvimos el privilegio de compartir con ellos el día a día de nuestro quehacer universitario”.
«Cuarenta años permiten comprender que una institución no se construye solamente a partir de sus edificios, sus laboratorios, sus proyectos o sus logros académicos. Se construye, fundamentalmente, a partir de las personas que la integran, de los valores que comparten y del sentido de pertenencia que son capaces de cultivar», subraya Olivares. Y agrega, “Por ello, este reconocimiento lo recibo con profundo agradecimiento, no solo como una distinción personal, sino como el reconocimiento a una historia compartida. Una historia hecha de personas, de aprendizajes, de proyectos, de logros, de dificultades y, sobre todo, de vínculos que permanecen en el tiempo. Este reconocimiento tiene para mí un significado muy especial. Es una oportunidad para agradecer a la Universidad y a tantas personas que han sido parte de este largo camino, y también para reafirmar el cariño y el compromiso con esta institución que, de tantas maneras, ha sido parte fundamental de mi vida”.
El reconocimiento otorgado no solo simboliza el agradecimiento institucional a una trayectoria intachable, sino que también celebra una vida consagrada a la formación de profesionales de excelencia y a la consolidación del Departamento de Electrónica como referente de la ingeniería en el país.